Yoga

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CRECIMIENTO INTERIOR

Conquista de uno mismo

El primer paso es aprender a detenernos, a encontrar nuestro espacio y tiempo. Cuando llega el vacío existencial hay dos opciones: escapar o enfrentar.  

Estando bien, muchos lo estarán. Esta es una frase que se puede escuchar muy a menudo y pocos entienden lo que realmente significa. En realidad es la conquista no tan sólo de nuestra parte animal –que está condicionada por los impulsos-, sino también de las partes psíquica y espiritual.

Para entender esto hay que plantearse: ¿Quién soy soy? A esta pregunta se la puede ver de varias formas: quién soy yo, quién finjo ser, quién me gustaría ser y quién creen los demás que soy.  Se vive más en lo que no es que en lo que realmente es. Creo que esta pregunta no tiene respuesta o la más acertada sería el silencio. Desde allí es donde uno comienza a establecerse en sí mismo, a liberarse de su mente que permanentemente quiere ser algo.

Muchas veces el hombre, por su ignorancia, se separa de sí mismo para identificarse con las circunstancias u otras personas. En realidad vivimos en una sociedad en la que no importa ni conviene que uno se conquiste a sí mismo, por razones económicas, políticas e incluso religiosas.  Los políticos, a través de sus campañas y promesas, y el capitalismo con la sociedad de consumo,  ofrecen cierta felicidad que tú sabes que es en vano esperarla. Por estar abocado a esto y a la conveniencia de los demás es que resulta difícil conquistarse a uno mismo.

Conquistarse a uno mismo es el equivalente a ser feliz. El primer paso es aprender a detenernos, a encontrar nuestro espacio y tiempo.  El hombre antes de ser trabajador, esposo o esposa, padre o hijo, es un ser humano que necesita tener su lugar. El problema comienza cuando no se da ese espacio.

La mujer es la más afectada ya que hasta los veinte años aproximadamente vive bajo la protección y las condiciones de sus padres, luego se casa y vive sometida a sus hijos y a su marido, que también la condicionan. Así, no encuentra ese espacio para dedicarse a tantas cosas que anhela o le gustaría hacer. Por eso es muy común que al llegar a los cuarenta años padezca una crisis existencial. En ese momento ya no hay con qué entretenerse, los chicos se hicieron grandes y hacen su vida en forma independiente, y su marido está en otra cosa y cansado.  Ella se siente muy joven para ser vieja y muy vieja para ser joven.

En realidad nadie tiene la culpa de llegar a esta situación, aunque se puede decir que es ella la culpable porque no se dio su tiempo y su lugar, y terminó cediendo así al capricho de los demás. Hablar de conquistarse a si mismo será en vano si no nos damos nuestro lugar y tiempo.
No ganas nada cuando pierdes tu lugar en pos de los demás, creyendo que de esa manera das calidad porque muchas veces no es así.  Cuando aprendemos a tener nuestro lugar comenzamos a dar calidad porque somos nosotros mismos.

Los yoguis dicen que cuando el hombre busca lo esencial en el exterior, entra al mundo de maya, en el que cree encontrarlo todo, pero sólo es ilusión, un mundo de causa y efecto. Así, se estanca y no evoluciona, dando vueltas y vueltas.En realidad nos damos cuenta qué poco hicimos para evolucionar y conquistarnos a nosotros mismos cuando nos enfrentamos a una desilusión (ya sea por un amigo o la pareja), nos sentimos solos y entramos a un gran vacío. Ahí nos vemos tan vulnerables y dependientes de los demás que se nos presentan dos opciones: escapar de ese vacío a través de la evasión, del aturdimiento, psicofármacos o el alcohol; o enfrentar ese vacío a través del crecimiento interior.

Una de las formas es aplacar nuestra mente a través de la repetición de mantras (palabras en sánscrito), sincronizando la respiración, sintiendo así una plenitud espiritual, y a partir de allí ser personas en actitud de servicio sin esperar como antes tanto de los demás.  Entonces, comienzas a establecer un orden interno, a manejar los pensamientos, la concentración y las posturas. En el Yoga se denominan Sadhanas (prácticas espirituales).

Cuando logramos que las cosas dependan en lo posible de nosotros, sentiremos una armonía no tan sólo con nosotros mismos, sino también con los que nos rodean. Por ello: “Estando bien,muchos lo estarán”.

Artículo del maestro Anant Singh, publicado en su libro “Me Siento Bien…Practico Yoga”.
 

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